06Set

04 Formas de Ser Feliz Contigo Mismo (sin fracasar en el intento)

Es una aspiración humana el deseo de conseguir la felicidad.

Hasta cierto punto, deseas conseguir ser feliz contigo mismo, en tu propia forma y envoltura.

Lamentablemente, la mayoría de personas no saben cómo lograr sentirse seguros y felices en sus propios cuerpos y almas. La sociedad tampoco ayuda en esta confusión y cuestionamiento, que suele aparecer aún en edades tan tempranas como la niñez, y nos va enseñando cada día más a asociar la felicidad personal con las posesiones materiales.

Bajo dicho esquema, mientras más cosas tengamos más satisfechos estaríamos y, como resultado del mismo, más y más personas gastan sus vidas “comprando” retazos de felicidad momentánea en las tiendas de moda, solo para sentirse frustrados al no encontrar el goce que esperaban y, peor aún, posiblemente endeudados.

La felicidad personal no es algo que podamos encontrar afuera. Es cierto, los factores externos permiten que estemos alegres o tristes por momentos e influyen en nuestro estado de ánimo. Pero la felicidad no es un estado de ánimo sino un estado del ser, y podrá aumentar artificial y temporalmente con la emoción positiva que genera comprar un nuevo vestido o terminar un diplomado, mas no cambiará de forma significativa si no trabajamos en las raíces.

¿Cuáles son esas raíces?
Parten de lo más básico: el amor propio, el crecimiento personal, la aceptación de nuestra propia identidad, el sentido de agradecimiento por lo que tenemos, las ambiciones en las que deseamos trabajar, las relaciones interpersonales, la confianza en uno mismo, y un profundo etc. No existe una receta o pastilla mágica para ser feliz, es un trabajo interno, constante, una elección que se debe tomar y en la que mover los pasos y los pensamientos día a día.

Para ayudarte en este proceso de cambiar nuestra forma de ver el mundo desde adentro, te dejo cuatro tips para conseguir ser feliz contigo mismo y empezar este camino de crecimiento individual.

  • Practica la Gratitud

Una forma de enfocarnos en lo bueno, sin importar las circunstancias. Por supuesto, puede ser difícil ser agradecido cuando estás en una etapa dura de la vida; sin embargo, aún el río más violento puede cargar pepitas de oro, solo hay que aprender a mirarlas.

Una vez que cambiamos nuestra mirada por una de apreciación, encontraremos que no hay espacio para la tristeza. Ser agradecido te ayudará a liberar emociones positivas, recordar y atesorar buenas experiencias, mejorar la salud y manejar la adversidad (y lo dice una investigación de la Universidad de Harvard, ¡no solo yo!).

Si aún no la tienes, es momento de empezar con una bitácora de agradecimiento. Un pequeño espacio donde todos los días, solo por uno o dos minutos, responderás a la pregunta: “¿De qué estoy agradecido hoy?”.

Hazlo y cuéntame cómo te ha cambiado la perspectiva.

  • Encuentra a los Tuyos

La familia va más allá de los lazos consanguíneos.

Seguro has oído que nos convertimos en el promedio de las cinco personas con las que más frecuentamos. Si esto es cierto, debemos estar seguros de que aquellos a quienes más tiempo de nuestras vidas dedicamos, están alineados a nuestra visión de lo que queremos para nuestro presente y futuro.

Rodéate de personas que te motiva a convertirte en la mejor versión de ti mismo; de forma natural buscarán incrementar tu felicidad y hacerte sentir mejor contigo mismo. Conectarte con ellos te ayudará a reducir tus niveles de ansiedad y depresión, mejora tu autoestima y genera empatía por los demás.

  • Practica la Atención Plena

Atención plena, también llamada “Mindfulness”, es la acción de estar conectado y concentrado en el momento presente, viviéndolo a plenitud. Es la conciencia del momento presente y de cada experiencia, sin prejuicios.

Si no aprendemos a dominar nuestra mente, la mente nos dominará a nosotros (y seguro lo has experimentado en alguna de esas noches en que por preocupación o ansiedad no puedes dormir). Por ello, hay que crear una rutina para tener el poder y control desde que nos despertamos.

Olvida las mañanas corriendo por una taza de café, lavándote el rostro sin pensar y cepillando tus dientes mientras la mente divaga entre el sueño y el estrés del inicio del día. ¿Acaso no resulta estresante de tan solo leerlo?

Reduce las revoluciones: Medita, usa una agenda o diario personal, ejercítate, haz afirmaciones y resoluciones (¡y no solo por año nuevo!), baila, ríe, silba, … haz lo que sea necesario para elevar tus vibraciones a otro nivel.

Ansía y practica estar más presente en cada momento de tu vida. En vez de ir corriendo de uno al siguiente, toma las pausas que necesites y disfruta de las pequeñas cosas. Es más, hazlo ahora, haz un alto antes de pasar al siguiente punto y mira a tu alrededor, escucha el ambiente o la música, los ruidos de la calle, la brisa o la falta de ella, los olores… existe en el presente.

  • No tomes la Vida tan en Serio

Creces el primer día en que te ríes de ti mismo por primera vez – Ethel Barrymore

La vida es tan corta como un paseo en una montaña rusa. Si la desperdicias preocupándote y renegando sobre todas las cosas, te perderás de experiencias hermosas. Tomar la vida demasiado en serio acorta nuestra forma de entender lo que vale y lo que no vale nuestra atención y nuestro tiempo.

En la niñez y juventud nos motivan a jugar, divertirnos, aprender y ser libres. Sin embargo, a medida que se avanza hacia la adultez, muchas personas pierden estos deseos. Si eres uno de ellos, permíteme preguntarte algo: ¿qué sucedería si presionaras el freno y tomaras tiempo para disfrutar un poco de la vida?

La próxima vez que sientas que estás tomándote a ti mismo o a la vida de forma demasiado seria, da un paso atrás y pregúntate: “¿Vale la pena sentirse frustrado ante esta situación?”. Si no lo vale, relájate y continua disfrutando del viaje.

Recuerda, nadie desea llegar al final de sus días deseando haber reído y sonreído más seguido. Nadie desea vivir con arrepentimiento.

¿Qué importa hacer el ridículo de cuando en vez? La vida misma, a su manear, es un hecho a la vez calculado y absurdo.

Algunas notas finales…

Hay demasiado de aquello que no podemos controlar. Tantos factores externos: el clima, los pensamientos y juicios de los demás, el tráfico, las decisiones de otros,… Para ser feliz, debemos preocuparnos de aquello primordial que sí podemos controlar: nuestro mundo interior. Encuentra maneras simples de ser feliz contigo mismo cada día, y vuélvelo un compromiso personal. Si la recompensa al esfuerzo es llevar una vida feliz, seguro que merece intentarlo.


Por si deseas leer más:
https://www.health.harvard.edu/healthbeat/giving-thanks-can-make-you-happier

Photo by Simon Migaj on Unsplash

3 Comments

  • […] Cuando trasmites emociones de gratitud en alguna de tus actividades, cambias el estado mental del estrés a la paz. Al hacer un reconocimiento consciente de gratitud frente al presente, enviar información al cerebro que automáticamente relaja tu sistema nervioso, generando hormonas positivas como la dopamina y la serotonina. Estas hormonas reducen el estrés mental y crean sentimientos de bienestar, de satisfacción por haber conseguido un objetivo. No olvides explorar más sobre la gratitud y las Formas de Ser Feliz Contigo Mismo. […]

  • Liana Dupuich
    24/09/2020

    ¡A ser feliz y hacer del mundo un lugar mejor!

  • Anderson
    20/09/2020

    Hola Liana, muchas gracias por estas valiosas enseñanzas. ¡A ser feliz! 🙂

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