04Set

07 Actos de Amabilidad para Hacer del Mundo un Lugar Mejor


Un solo acto de amabilidad esparce raíces en todas las direcciones y, algún día, esas raíces crecerán y se convertirán en árboles y bosques. – Amelia Earhart

 

Seguro que tú también quieres cambiar el mundo: inspirar a las personas, lograr que la sociedad deje de ser esa selva competitiva y el rocío de bondad y ternura empiece a sentirse en el aire.

Seguro has pensado alguna vez en lo que harías de estar allá arriba, en la escalera del “éxito” profesional o económico, para generar ese giro de 180º que revolucione la mentalidad de nuestra sociedad.

Pero… si te digo que puedes empezar a sembrar desde hoy, invirtiendo tan solo tiempo, que es algo tan propio de nosotros, los seres humanos, tan indivisible, irrecuperable y valioso y que, sin embargo, no nos resta nada. ¿Me creerías?

Empieza en pequeño o en grande, lo importante es que lo intentes. Aún de forma sencilla podemos cambiar el mundo, depende de ti que destaques y marques esa diferencia.

Recuerda; es gratis.

1. Sé voluntario

Encuentra una causa que te interese y destina algo de tu tiempo a ella: aprende a servir. Transformarás tu tiempo y esfuerzo en la felicidad de alguien, ¿acaso necesitamos una mejor razón que esa?.

2. Da un halago

Dar un cumplido demuestra interés y cariño; sea grande o pequeño, lo que importa es que demuestres lo bueno que ves en esa persona. Ayuda así a generar confianza y ganar autoestima en aquellos que te rodean.

3. Escucha

Cuando conversas con alguien, ¿realmente estás escuchando? Una persona se sentirá escuchada cuando nota que le respondes de forma activa y repites partes de lo que dijeron, haciendo preguntas para mejorar la comprensión y dar una mejor opinión base sobre los problemas que están compartiendo contigo.

Recuerda que la escucha activa es el paso más importante para mejorar la comunicación y construir relaciones a largo plazo.

4. Enseña una nueva habilidad

No tienes que ser un profesor, un profesional o un experto en la materia. Enséñale a un niño a reconocer una letra o a escribir su nombre; enséñale a una joven a preparar una receta sencilla para el desayuno; enséñale a una persona mayor a utilizar su nuevo celular…

Si enseñas una nueva habilidad a alguien, estás expandiendo tu influencia y ayudándoles a ser un poco mejores.

5. Aprende a agradecer

Dar las gracias en la justa medida, no pecar por exceso o por defecto.

Muchas veces damos por sentado el agradecimiento, pero es una forma poderosa en que puedes hacer sentir a alguien apoyado y apreciado. No olvides hacer saber que valoras lo que han hecho por ti con un efusivo “gracias”.

Por otro lado, recuerda que agradecer es un acto de valía, por tanto debes procurar reservarlo para aquellas ocasiones que así lo ameritan y no solo como una respuesta de piloto automático.

6. Mantén tus promesas y sé honesto

Cuando las personas te vean, sabrán que tu palabra vale más que el oro. Sabrán que pueden contar contigo y que eres confiable, porque mantienes y cumples tus promesas.

Demuestra y enseña integridad, coherencia de la palabra con el acto, y hazlo siendo tu un ejemplo de ello.

7. Sonríe

Algo que muchas veces se nos olvida: sonreír. Y no me refiero a la utopía de estar alegres todo el tiempo, no, me refiero a mantener una sonrisa cálida y sincera aún cuando nos enfrentamos a una situación difícil.

Por la mañana, cuando despiertas solo o con tu pareja, da los buenos días y sonríe. Cuando desayunes e intercambies un par de palabras procura sonreír. Si alguien te pregunta en clases o en el trabajo, intenta responder de buena manera, como te gustaría que hicieran contigo.

Existen ya demasiadas personas con quienes interactuamos -sea por trabajo, estudio, o transacciones pequeñas como en una bodega, y nos dejan con un sinsabor casi como si estuvieran prestándote dinero a regañadientes. ¡No seas como ellos!

Algunas notas adicionales…

Las de arriba son solo 7 de mil y un formas de mejorar el mundo desde nuestra pequeña perspectiva.

¿Podrías pensar en otras? Quizá plantar un árbol, ayudar a limpiar tu calle, enseñar a reciclar, aprender a utilizar menos plástico, realizar campañas en pro de las personas más necesitadas….
¿Qué otras formas se te ocurren? Déjame saberlo en los comentarios y quizá podamos explayar una segunda parte.

Recuerda: la forma en que vives es tu legado.


Photo by Annie Spratt on Unsplash

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