17Jul

BODRIO INFORMATIVO, EN LA TV Y CON LOS AMIGOS

A más de un mes de la segunda vuelta electoral, recordamos a los medios televisivos como una de las figuras estelares de la contienda. Los canales informativos dejaron huella. Son ahora tema de conversación común y no falta la persona que habla de ellos y su rol en medio de las elecciones. ¿Y cómo no hacerlo?

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Si al mismo tiempo que los dueños de los medios se entretienen jugando con el miedo, sostienen que la causa de la inquietud tiene otro origen.

Porque mientras perpetúan fábulas a través de un señor de la criptología, inician sus programas señalando su compromiso con la verdad.

Y porque mientras sale una resolución judicial contra el grupo El Comercio y periodistas son despedidos por no seguir una línea editorial, nos dicen que la amenaza está en otro lado. Allá en una posible ley de regulación mediática. 

Es, así pues, que para denominar lo que fue y sigue siendo el carácter informativo, “bodrio” es una palabra que encaja bien. Según la RAE (Real Academia de la Lengua Española) este término alude a “cosa mal hecha, desordenada, de mal gusto”.

Las otras definiciones que da la RAE son referentes a comida. Puede parecer que no se ajustan; pero, a decir verdad, “caldo con algunas sobras de sopa” y “guiso mal aderezado”, también describen bien lo que fue la gestión periodística de los últimos meses.

Y no solo por las variadas tácticas recicladas de los años noventa. Sino también porque para los canales, la triste decadencia de la verdad, nada tiene que ver con ellos. Lo cual ha fortalecido el rechazo hacia los programas periodísticos.

No es casualidad pues, ver como la actriz Wendy Ramos tuitea ‘#ApagaLaTele’ y obtiene 9 mil likes. Y ver como la foto de Mavila Huertas dictando clases sobre la verdad, se convierte en meme.  Porque trabajar a la gente a punta de engaños tiene sus efectos.

No obstante, existe otro tipo de consecuencia. Cuando las falsedades disfrazadas de argumento de la TV no quedan allí, sino que rebota en los grupos de WhatsApp de familiares y en los stories de nuestros amigos. Imágenes tergiversadas por la edición, capturas de pantalla de tweets que nunca fueron escritos. De cualquier forma, no conocen el origen de tales “informaciones”, pero se basan en ellas para compartir sus convicciones políticas. 

Ocurre que tienen encendido en sus casas un canal de TV que les dice que pronto se inauguran los “Juegos del hambre” versión peruana. Su influencer favorito les dice lo mismo. Y además escucharon atentamente al señor criptoanalista. No dieron más y cayeron rendidos. Abandonaron todo sentido común para dar pase a publicaciones bochornosas.

Lo bueno es que no puede haber credulidad sin la existencia del escepticismo. Y ahí es donde entra el otro bando. El grupo que sabe que la prensa puede trabajar a medida de intereses. Es más, ya lo vieron antes. Como cuando se imprimían mentiras sobre un candidato a la presidencia en el 2011. Con la esperanza de posicionar de mejor forma al adversario. 

Lo saben bien los que vieron a la periodista Mariella Balbi decirle “yo no me voy a quedar sin luz porque ustedes tienen un problema que no quieren dialogar” al presidente de AIDESEP. El cual reclamaba soberanía de los pueblos indígenas sobre sus territorios. 

Y lo saben bien los que muchos años atrás vieron a una virgen “llorar” y presenciaron en 1997 a periodistas realizar bailecitos en sus programas de TV. En ambos casos, mecanismos para distraer de asesinatos y desapariciones que estaban ocurriendo en el país.

El poder se genera a través de la construcción de sentidos. Los cuales han sido explotados al máximo en estas elecciones. Lo tienen claro. Ya vivieron lo más desagradable, triste y denigrante de la prensa peruana. Y al ver que el hijo del periodista que se dedicaba a distraer a la población bailando dirige hoy un programa nocturno de fin de semana, hace que el rechazo crezca. Y con esto, crece también la crisis de credibilidad del periodismo televisivo.

Mientras vemos que lidiar con informaciones inventadas y medias verdades tiene para rato, tener referentes es ideal. Finlandia ya enseña en las escuelas a cómo defenderse de las fake news. Niños de Helsinki ahora saben cómo se manipula el significado de una imagen o como se usan las palabras para confundir. 

Tal vez podamos aspirar a llegar a eso algún día. Aplicarlo en las aulas con la convicción que informaciones certeras son las únicas que pueden dirigir nuestras convicciones. Sumado a una enseñanza de la historia de nuestro país. Una recapitulación de la vida política de los últimos 20 años.

Así poder entender el presente y encaminar un futuro en base a criterios acertados. Para que llegue el momento en que recordemos épocas en donde había mucha más desinformación. Y para que algún día miremos hacia atrás avergonzados de ese Perú amnésico y estupidizado.

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