mujer_afrodescendiente 25Jul

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER AFRODESCENDIENTE.

«El ser humano está divido. Dice una cosa, piensa otra y hace otra. Y mientras esta división no tome conciencia de algo, nos va a destruir».

Victoria Santa Cruz.

Hoy 25 de julio se realiza la conmemoración al Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente y la gran odisea por erradicar todo rastro de desigualdad, discriminación y racismo —eliminar al germen, como se diría—. Esta fecha también está emparentada con el Día Internacional de la Mujer, ya que, en común comparten la reivindicación de los derechos y la dignidad de la mujer.

Remontándonos a los orígenes, para poder averiguar la razón de ser de esta fecha; tenemos que situarnos en el año 1992. Por aquel entonces, 400 mujeres de Latinoamérica y el Caribe, se reunieron en un congreso en República Dominicana para tratar temas como la violencia, pobreza, discriminación racial y sexismo. Dentro del grupo congregado surgió la “Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora”; su objetivo en particular, fue la lucha por la dignidad y el reconocimiento de los derechos fundamentales de las mujeres negras en calidad de ciudadanas.

Tomar en cuenta que, desde la época del Virreinato, hombres y mujeres pisaron el continente americano —producto del comercio de esclavos—. «Trata de personas», un cáncer que existe desde el colonialismo, donde las desigualdades étnicas, sociales y económicas camparon a sus anchas. Tal parece que la indiferencia y el clasismo son problemas con trasfondos sociales que perduran hasta la actualidad.  Por eso bien dice la frase «Un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla».

 

SITUACIÓN EN PERÚ.

 

Actualmente las mujeres afroperuanas siguen siendo víctimas de discriminación —que en pleno siglo XXI sigue presente, una lástima. Tan cerca al bicentenario y que aún existan estas brechas que no buscan la igualdad en la desunida sociedad peruana—. Asimismo, pese al gran aporte de las afroperuanas al país como María Elena Moyano, Victoria Santa Cruz, Mirtha Cartagena, Delia Zamudio y otras activistas que desde el anonimato buscaron el cambio rompiendo con los esquemas y con grandes contribuciones, ellas continúan siendo violentadas.

Una encuesta determinó que el 59% de la sociedad afroperuana son señaladas por sus costumbres, físico y el color de piel —tal es el caso de una mujer en Tai Loy de Barranco que la relacionaron con la delincuencia—. Donde la empresa, para salir bien librado del asunto, actuó mediante un comunicado escueto donde anunciaba deslindarse de cualquier acto de racismo y discriminación, y que su personal actúa bajo los protocolos establecidos.

Una doble moral en la sociedad peruana. No debe existir una etiqueta o rasgo que te defina como delincuente, eso ya es un tema que proviene de la misma persona. Un pensamiento arcaico en estos tiempos que se debe desaforar de la mente de la gente.

Por otro lado, la transgresión a los derechos de las mujeres afrodescendientes se practica desde siglos atrás. Se hizo presente de múltiples formas, en específico: «el uso de sus cuerpos como siervas sexuales, trabajo forzado, entre otros».

A pesar de las adversidades presentadas y la inclemente vorágine que juega en contra de la mujer afrodescendiente, el que ellas sigan en pie de lucha es digno de imitar y admirar.

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