09Set

EL CELULAR Y MIS PADRES

  • Hijo, ¿qué es WhatsApp?
  • Ya te dije.

¿Cuántas veces tus padres te han hecho preguntas parecidas? y ¿cuántas veces has respondido con buena actitud?

Como jóvenes, en pleno 2020 nos hemos, al parecer, vuelto impacientes; queremos las cosas rápidas, no solo académicas, incluso ¡las comidas! Son pocos quienes soportan los procesos lentos, pero esos pocos son más felices y hacen de los demás personas, agradecidas.

También, son pocos los hijos que responden de buena manera las dudas de sus padres sobre el uso del celular y del infinito mundo virtual. Son pocos los que responden con amor. Son poquísimos los hijos que tienen empatía para responder más de una vez la misma pregunta.

Como lingüista, he conocido términos científicos que encierran grandes verdades en los procesos de aprendizaje, por eso quisiera explicarte por qué tus papás no entienden “de buenas a primeras” lo que les enseñas.

“Input”, más entendido como una entrada comprensible. Estamos rodeados de tanta información de todo tipo pero, no todo aprendemos, y no porque seamos tontos, es porque prestamos atención a ciertas cosas de nuestro interés o algo llama nuestra atención sin nosotros quererlo. Todo depende del que enseña y por supuesto, del que aprende. No ahondaré en ciencia para no aburrirte, pero el cerebro es complejo y selectivo dependiendo del entorno.

Un buen alumno es aquel que no tiene reparos en preguntar cada vez que tenga alguna duda. Un buen profesor es aquel que enseña, cada vez mejor, el mismo tema con el fin de lograr que su alumno comprenda.

Hemos sido sometidos a cambios bruscos en esta pandemia y nosotros, los jóvenes, tenemos ventajas gigantes en la habilidad de manipular botones en dispositivos y aprender de manera rápida. Pero nuestros padres y abuelos, no, y hay muchas razones que no tocaré en estas líneas.

No sé cuánto hayas dañado la relación entre tus padres y tú. No sé cuántas torpezas hayas cometido cuando alguna vez tu madre te preguntó lo mismo de ayer.

Si reconoces que tuviste buenos padres, recuerda que ellos te tuvieron paciencia para criarte. Recuerda que ellos respondían tus preguntas y te daban todo lo que les pedías. Imagina todos los malestares que tu madre tuvo esos nueve meses en su vientre… ¿puedes imaginarlo?

Si no reconoces que tuviste buenos padres, tal vez sí tengas tus razones, pero en esta pandemia, donde las personas mueren cada día, es mejor pasar más buenos momentos que malos. Es mejor crear buenos momentos para llenarte de buenos recuerdos mañana.

Construye buenos recuerdos

Como hijo, tienes mucho para ganar porque ya eres un profesor en potencia: sabes algo y hay alumnos que quieren saberlo. No desaproveches la oportunidad de ganarte buenos recuerdos con tus padres, abuelos y amigos. Enséñales con amor y, si no te comprenden ¡no es para que te enojes!, es para que desarrolles un input correcto, una entrada comprensible. Puedes crear, como joven que eres, una enseñanza dinámica, y no me refiero a la pizarra, plumón, silla y escritorio (lo tradicional no lo preferimos, ¿verdad?). Preferimos lo espontáneo, lo jovial, lo sencillo pero productivo y eficaz, ¿puedes hacerlo?. Usa palabras sencillas, ejemplos claros, o haz garabatos en un papel pero todo, todo, con amor.

Todos debemos de estar a la vanguardia de la era digital. Todos tenemos derecho a acceder a las plataformas virtuales, ¿por qué solo tú?, tus padres también.

El secreto es la empatía. Si ayer les dijiste cosas como “¿otra vez me preguntas lo mismo?”, “¿por qué no le preguntas a mi hermano?”, “papá, te voy a explicar por última vez, ¿entendiste?”… Suenan respuestas torpes ¿verdad?, cero empatía y cero honradez, ¡ten cuidado! Cuida tus recuerdos y “Honra a tu padre y a tu madre” (Deuteronomio 5:16).

Cambia esas palabras por: “ya, papá, ahora te ayudo”, “si tienes dudas me preguntas”, “si no te sale, yo te ayudo de nuevo, no te preocupes”, “dime, mamá, ¿en qué te puedo ayudar?”, o mejor aún “te compraré tu propio celular para que practiques cada día”, tantas palabras que, con empatía, se escuchan mejor, ¿verdad?

La pelota está en tu cancha ahora. Está en tus manos retribuir con buena actitud todo lo que ellos hicieron por ti, no solo enseñándole estas cosas sino también dirigiéndote a ellos con mucho respeto y amor.

Te advierto que es mejor tener buenos recuerdos mañana, por eso debes obrar con amor hoy.

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