Los resultados de las elecciones presidenciales no fueron los esperados. 20Abr

EL PERÚ NO ES LIMA… Y NUNCA LO HA SIDO

“El Perú es Lima; Lima es el Jirón de la Unión; el Jirón de la Unión es el Palais Concert y el Palais Concert soy yo”, era una de las frases preferidas de Abraham Valdelomar, también conocido como: “El Conde de Lemos”. Ya pasó un centenario y casi 2 años después de su muerte, y al parecer, su frase terminó siendo arrebatada del imaginario colectivo en plena crisis sanitaria- económica y en un contexto de Elecciones Presidenciales del Bicentenario.

No se aprendió nada. El centralismo y la desigualdad son males que se llevan por años. Lima siempre ha sido el Edén, para muchas familias del interior del país, que han buscado llegar hasta ella para encontrar mejores oportunidades; y muchas veces, se han dado un portazo con la realidad: sobrepoblación, falta de empleo, injusticia, corrupción, delincuencia.

Los que menos tienen, siempre han sido los que más han sufrido las malas decisiones de gobierno tras gobierno. Sin embargo, este año,  la gente que fue invisible por mucho tiempo dio su voto de protesta. Mientras la prensa, se encargaba de buscar lo más recóndito de cada candidato: inflar a unos, despotricar a otros, crear una atmósfera de que “todos tienen sus guardados, que nadie es un santo”; resucitar al partido del gobierno de turno para que siga teniendo representación en el quehacer político. De incentivar a la población a elegir partidos que apuesten por la ideología progresista, donde los derechos, de los otros también llamados: marginados socialmente, se vean respetados. Todo era un juego a ganar para que los partidos políticos afines a sus intereses; obtengan el tan ansiado sillón presidencial. No obstante, no se dieron cuenta que estaban frente a una ruleta rusa; una bomba de tiempo que explotaría el 11 de abril.

Mientras las encuestas daban como ganador a un Yohny Lescano, de por lejos a cualquier contrincante,  sea el escenario que sea. Según los medios, él pasaría a segunda vuelta, y en sus proyecciones, sería el próximo presidente del Perú. Verónica Mendoza, por su parte, hacía gala de una posible contendora de Lescano para tal fin. Los ataques a los partidos de derecha Fujimorista y la ultraderecha con RLA era muy evidente. Los medios y las redes sociales tuvieron principal protagonismo en estas elecciones, pero no contaron con las mejores encuestas… ¡Sí, las, de la calle!

 

Un maestro de escuela primaria, rondero, de su natural Chota, Cajamarca, ha puesto en vilo a los limeños, expertos en tendencias en twitter, generando campañas y anticampañas en favor o en contra de los candidatos. Castillo un aspirante a Palacio de Gobierno, que cuando se presentó en el debate, muchos lo compararon con Speedy Gonzáles (por su vestimenta); fue “el blanco” en tendencias en twitter esa noche. Con una actitud un poco parca, pero centrado en lo que proponía, sin buscar el enfrentamiento, pasó un poco desapercibido para el lente de los limeños, pero no lo fue para los del interior del país. El 11 de abril, quedó demostrado que las características del singular personaje de Looney Tunes: la velocidad, inteligencia y astucia del mismo, hizo que quedara en el primer lugar de las preferencias electorales en primera vuelta.

Muchos dirán que fue golpe de suerte, porque ha habido un gran ausentismo en estas elecciones por motivos de la pandemia. Ya que menos del 20% del electorado ha votado por él, sin embargo, el respaldo que recibió y recibe en el interior del país es alarmante. La pandemia ha hecho relucir las muchas taras que sufría el país: el pésimo sistema de salud, educación, empleo, justicia, delincuencia. El peruano, esta vez dijo: ¡Basta de lo mismo de siempre!, ya no queremos a los que ya han gobernado o  tenido cargos públicos. Ya no queremos “limeños” que solo buscan leyes para sus beneficios. ¡YA NO QUEREMOS  MÁS CORRUPCIÓN!

El lápiz del cambio, el lápiz de la educación, busca ahora enfrentarse al fujimorismo, la otra cara de la moneda, que con mochilas de corrupción quiere darse paso a ostentar el sillón presidencial. Para esta segunda vuelta habrá una lucha de frases: “No más pobres en un país rico” vs. “Defenderé la economía social de mercado”.

Las apuestas están hechas, tú decides.

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