20May

FARADAY, EL CIENTÍFICO AUTODIDACTA

¿Alguna vez te has preguntado a quién le debes el tener un celular en tus manos u otros dispositivos electrónicos?

Tal vez la vida no sería como es hoy sin Michael Faraday.

Faraday, probablemente de los científicos menos populares en el mundo, es también uno de los más grandes. Siendo ejemplar no sólo a nivel científico, sino también por su calidad humana, su avidez de conocimiento y su mero interés por forjar el camino para nuevas mentes que como él, poseen ese amor por la ciencia y la investigación.

Michael Faraday, nació en Newington el 22 de Setiembre de 1791, en una familia de escasos recursos económicos, siendo hijo de un herrero que padecía constantemente por su debilitada salud. Michael sin mayores oportunidades, tuvo una educación muy básica, que abandonó a los 13 años para empezar a trabajar en la librería de la ciudad, que pertenecía a George Riebau.

Inició llevando recados, pero al siguiente año, en 1805, se le designó como aprendiz de encuadernación. A pesar del poco tiempo libre que disponía (dado que las jornadas laborales podían durar hasta 14 horas), aprovechó su trabajo como encuadernador para, durante la noche, devorar todo el conocimiento que podía obtener en diversos temas, mostrando especial interés por la ciencia.

A los 21 años (1812), recibe un ticket para ver la función del carismático científico Humphry Davy, quien por aquellos años, ya había descubierto varios elementos químicos como el boro, el calcio y el sodio. Michael asistió a cada conferencia, de las que realizaba anotaciones, que luego encuadernaría; éstas fueron recopiladas en cerca de 400 páginas que envió primero al Presidente de la Royal Society, de quien nunca obtuvo respuesta; fue entonces que decidió enviárselas al propio Davy expresándole su profundo interés por las ciencias.

Humphry Davy que, por un accidente durante sus experimentos químicos, padecía una ceguera temporal, toma a Faraday primero como asistente, limpiando su laboratorio, pero al ver su talento en el área de las ciencias, le fue delegando funciones, incluso empezó a llevarlo en sus viajes junto a su esposa, quien no desaprovechaba oportunidad para menospreciar a Faraday por su origen humilde. Pese a esto, y a ganar menos que como encuadernador, Michael siguió firme en el mundo de la ciencia, llegando a conocer a muchos científicos importantes de la época.

En Marzo de 1813 cuando John Payne fue despedido, Davy designa a Faraday como asistente de Química de la Royal Institution, quien empezó a escribir artículos científicos, e incluso supervisar experimentos en la ausencia de Davy.

En 1821 se casa con Sarah Barnard, hija de un joyero, que resultó ser un gran apoyo para Faraday y a quien llamaba “la almohada de su mente”. Ambos vivieron durante muchos años en la Royal Institution. Ese mismo año, crea el primer prototipo de motor eléctrico de la historia, que envía a Ampére, ya que Faraday no tenía ambición de patentar sus descubrimientos, más que su innata pasión por la ciencia.

En 1824 Faraday fue propuesto como miembro de la Royal Society, pero Davy, que no veía con buenos ojos que su discípulo obtuviera mayor fama que él, lo acusó de plagio y votó en contra; pese a esto, Michael fue admitido. Al año siguiente inició las conocidas conferencias de los viernes de la Royal Institution de Gran Bretaña (que continúan desarrollándose hasta hoy), y fue de los ponentes con más participaciones en las conferencias navideñas. Estas charlas estaban orientadas al público en general y a los niños, dándoles la oportunidad de ser partícipes del mundo de la ciencia a personas que, como él, no pudieron acceder a una educación de mayor nivel.

Humphry Davy intenta alejar a Faraday del campo científico encargándole estudiar la composición de los vidrios durante 5 años, aún cuando la tarea era infructuosa. Al morir este, Faraday retoma su campo de estudios, preguntándose si se podría producir una corriente eléctrica  a partir del magnetismo; esta duda la tenía tan presente, que se cuenta llevaba siempre un imán y una bobina de alambre en el chaleco. Finalmente en 1931 descubre la inducción electromagnética.

Faraday obtuvo tanta fama que, constantemente era visitado por curiosos, uno de ellos le preguntó para qué servía su trabajo, a lo que el respondió: “¿Para qué sirve un niño? Crece para ser un hombre”. Un evento parecido sucedió con William Gladstone, ministro de Hacienda, que le preguntó con sarcasmo qué utilidad podían tener para Inglaterra los aparatos eléctricos de su laboratorio; Faraday certeramente respondió: “Señor, no sé para qué servirán estas máquinas, pero estoy seguro que un día usted les pondrá impuestos”

Indudablemente Faraday hacía historia con cada descubrimiento, y de hecho, gran parte de la riqueza de Inglaterra proviene de la inversión realizada a los inventos que inició Faraday. Estos hechos resaltan la importancia de invertir en ciencia y educación, de apostar por la curiosidad y la creatividad, de devolverle la importancia a la duda y prestarle atención a esas pequeñas preguntas que pueden parecer obviedades, pero que nos pueden llevar a dar grandes pasos.

Este post sería interminable si detallamos cada invento que este gran físico y químico propició, como el descubrimiento de la rotación magnética, generando electricidad a partir del movimiento, y movimiento a partir de la electricidad, la jaula de Faraday que hoy se usa como aislante o la teoría de campos. Incluso en una de sus Conferencias de los viernes, Faraday propuso que la energía se desplazaba por ondulaciones, adelantándose 200 años al trabajo de Einstein, estas ideas fueron publicadas en el artículo “Pensamientos sobre vibraciones de un rayo”.

En 1862 se mudó a Hampton Court pausando el ritmo de sus investigaciones, ya que había empezado a debilitarse debido a su avanzada edad. Finalmente el 25 de agosto de 1867, a los 76 años, el gran Michael Faraday fallece.

Como mencioné inicialmente, Faraday es admirable tanto por el vasto aporte a la ciencia como por su lado humano. El decidió, contra toda probabilidad, despojarse de ese futuro que seguramente le esperaba como obrero o empleado de comercio, aprovechó a conciencia los libros que tenía a la mano para forjar su camino y finalmente cumplir con su misión, no de convertir a la ciencia en una fuente para obtener recursos materiales y financieros, sino en el medio que tenía para compartir conocimientos.

Ojalá cuando volvamos a tomar algún objeto eléctrico, recordemos que fue gracias a la lucha personal de un hombre como Michael Faraday que hoy podemos disfrutarlos, y éste recupere su lugar en la historia.


Bibliografía:

  • Michael Faraday, fundador del electromagnetismo I (Fernando Rivero Garrayo) Publicado: 19 Noviembre 2007 http://www.clubcientificobezmiliana.org/revista/index.php/edicion-de-2007-mainmenu-17/sumario-mainmenu-26/51-michael-faraday-fundador-del-electromagnetismo.
  • Hiperespacio – Michio Kaku. Editorial Planeta 1996
  • Michael Faraday – Historia universal: https://mihistoriauniversal.com/biografia/michael-faraday/

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