21Jun

EL GOLPISMO SIEMPRE FUE COLOR NARANJA

Después de una larga campaña electoral donde Fuerza Popular definía a su oponente como partidario de reformas “extremas”, Keiko y aliados han demostrado caracterizar de mejor manera lo que ser “extremo” significa.

Fue aproximadamente a las 3 p.m. del 15 de abril cuando la Organización Nacional de Procesos Electorales (ONPE) publicó los resultados de las actas contabilizadas al 100%. Pedro Castillo obtuvo un 50.125% y Keiko Fujimori 49.875%.

Solo días antes, con la ayuda de 150 abogados de los más importantes estudios jurídicos, Fujimori comenzó un plan para anular 802 actas electorales, es decir 20.000 votos ya contabilizados por la ONPE. Actas pertenecientes a Ayacucho, Madre de Dios, Puno, Tacna, entre otros. Departamentos en donde Castillo ha ganado por un amplio margen.

Según el artículo N° 363 de Ley Orgánica de Elecciones, los Jurados Electorales Especiales (JEE) podrían declarar la nulidad de la votación si se demuestra soborno, intimidación o violencia por parte de los miembros de mesa para desviar la votación a favor de un candidato. También cuando mesas de sufragio fueron instalados en lugares que no estaban indicados. Si los miembros de mesa no admitieron votos de un número considerable de personas. O se admitieron votantes que no estaban en la lista de la mesa de sufragio.

No obstante, los fujimoristas no han dado pruebas de ninguno de los mencionados arriba, sino que han iniciado el hashtag “#FraudeEnMesa” en base a otras razones.

En primer lugar, declaran que las firmas en varias actas no coinciden con las del DNI de los miembros de mesa, planteando que ha habido una falsificación. Hecho que comenzó a ser desmentido por los propios miembros de mesa a través de la prensa digital.

“Yo he sido la persona que ha estado en la mesa, yo he firmado” declaró el amazonense Yoel Alcántara a través de un video. “Ni siquiera yo veo diferencia en mi firma para que digan que es falsificada” expresó Miriam Berrocal a Ojo Público, quien fue miembro de mesa en el distrito San Juan Bautista en Ayacucho.

También, el partido naranja acusa a miembros de mesa de tener el mismo apellido y por ende de haber habido familiares contando los votos. Como es el caso de los Catacora en Puno. A pesar de que la elección de miembros es responsabilidad de la ONPE, el fujimorismo declara esto como una señal más de “fraude en mesa”.

Ederlín, Humberto y Luis Catacora manifestaron para RTV – La República que no tienen parentesco, que existen distintas familias apellidadas Catacora en su departamento y advirtieron denunciar a la candidata si no se rectifica de la acusación.

Y aquí viene una de mis favoritas. Otra razón por la que Keiko pide la nulidad de ciertas actas es porque les parece “improbable” que Fuerza Popular no haya recibido ni un solo voto en algunas mesas de sufragio. Como fue el caso de la mesa 015838 en Llusco, distrito cusqueño ubicado en Chumbivilcas.

Así es. Lo que para otros partidos políticos sería hacer el ridículo, para Fuerza Popular, que un puñado de personas a nivel nacional no haya marcado la “K” es una razón seria y legítima. Tan legítima como para escrutar los votos en donde Castillo ganó por amplio margen y buscar anularlas.

Absurdo es. Pero admitamos que para la lideresa de Fuerza Popular si hay un razonamiento detrás. Recordemos que Keiko Fujimori lleva un proceso por ser la cabeza de una organización criminal, por lavado de activos, obstrucción a la justicia, entre otros delitos. La desesperación para que sus crímenes no se conviertan en un alojamiento en el penal de Santa Mónica no lo pueden ni desmentir sus propios votantes.

Así es como fiel al estilo naranja de la poca vergüenza e impunidad, la mujer que tiene un pedido de 33 años de cárcel busca ensuciar el proceso electoral, deslegitimar la victoria del contrincante y alterar el resultado a como de lugar. “Democracia”, lo llaman los voceros naranjas el accionar de su partido.

El jueves el Jurado Electoral Especial declaró como infundado todos los pedidos de nulidad de Fuerza Popular. El gerente de Ipsos, Alfredo Torres, declaró que en su base de datos de conteo rápido no encontraron indicios de fraude sistemático. Organizaciones internacionales como la OEA concluyen que las elecciones peruanas se han dado con normalidad. Todo esto mientras se descubre que la personera legal de Fuerza Popular presenta los pedidos de nulidad con vouchers repetidos. Es decir, que ya las habían utilizado para solicitudes anteriores. Queriendo así sorprender al Jurado Electoral Especial.

Muchas personas demuestran estar sorprendidas por lo que llaman “el berrinche” de Keiko. Usuarios de la red expresan que, al parecer, el fujimorismo tira al basurero la democracia cuando este ya no le sirve. ¿Pero realmente alguna vez la usó?

El fujimorismo busca embarrar lo que no le conviene. “No me importa si se perjudican 10 mil o 100 mil personas” como citó la ex congresista Yessenia Ponce a Keiko en una llamada telefónica. Y al parecer eso no quedó como prueba suficiente de que democracia y fujimorismo no tienen relación alguna.

Son claras las señales de que no se ha orquestado un fraude hacia Fuerza Popular. Y en caso no tuviera estas señales a la mano, sentiría irónico considerar siquiera que hubo uno.

Mi pregunta es: ¿Realmente nos vamos a creer que una organización criminal fue el incauto y despistado, que con maniobras lograron engañar? ¿Vamos a creer que una organización criminal fue el “Paco Yunque” de las elecciones? ¿Una humilde víctima de un fraude?

¿La misma que financia sus campañas con fondos ilícitos?

¿La misma que falsificó un millón de firmas para asegurar la reelección de Alberto Fujimori en el 2000?

Todas las pruebas que desmienten a Keiko son útiles para saber que fraude no hay. Pero a veces también solo se necesita un poco de contexto histórico y sentido común para entender que el verdadero golpismo siempre fue color naranja.

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