07Jun

LA BANDERA DEL PERUANO

Dicen que cuando Miller encontró el cadáver de Ildefonso, se cuadró militarmente y lo saludó con armas. Luego, tomó una bandera peruana y la colocó sobre el pecho donde latió el corazón valiente del chinchano. Apagadas sus heridas con la sal marina y el sol reverberante de la playa, su roja sangre ya había pintado el mar del sur con una franja de fabulosa historia, aunque la composición del prematuro pendón era otro. A Alfonso Ugarte y a otros héroes anónimos, esa misma historia les depararía teñir con su roja materia la identidad bicolor de la patria, tal y como hoy la conocemos; la blanca paz se conseguiría mucho después, tras largos años de sobresaltos, alegrías y penurias.

Hoy, tiempo más “pacífico” y “moderno”, acaso se piense menos en nuestra bandera como un estandarte o una mortaja, pero cuánto corazón salta adentro al caminar por Buenos Aires o Madrid y ver pendiendo de un balcón la bicolor sencilla. Dirán nuestros compatriotas, “qué orgullo, un peruano cerca siendo esto tan lejos” y cambiará de luces su día. No se discuten aquí costumbres o malas experiencias, la bandera no se mancha, no debiera. Se trata simplemente de la identidad que nos viene al rostro por nacidos en una tierra, la tierra peruana, lo que por ella deba hacerse es cosa de personas, de nosotros como ciudadanos.

El 7 de junio es el día de la bandera peruana, cosa tremendamente cierta, pero tan solo es una fecha y poco harán los suntuosos homenajes con banda o los cohetes, mucho menos lo que diga el ilustre presidente desde su fúnebre palestra. La bandera es un símbolo más inscrito a nuestros nombres que nuestro primer apellido, nunca hay que olvidarlo, lo que por ella hagamos es lo que hacemos por la patria misma cada día y la patria exige personajes intachables, gente dispuesta a dejar su sangre en la construcción de un país que dé pena y satisfacción dejar el día en que muramos: por honrado y limpio, por valeroso, por solidariamente peruano. Hay que vivir para ello la hermosa felicidad de tener la identidad peruana, de mirar dos colores que nos revientan el pecho de pundonor, el resto es mentira de políticos. El 7 de junio es una fecha peruana, y carajo que lo es y con mucho orgullo, hagamos de ella con nuestras actitudes una fecha no solo memorable, sino digna de memoria.

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