04Nov

MEDIO AMBIENTE, UNA VÍCTIMA SILENCIOSA

En las guerras y conflictos armados siempre se habla de muertes, heridos y ciudades destruidas. Dejando de lado a quien ha sido continuamente una víctima ignorada: el medio ambiente.

La degradación y explotación de los recursos naturales a causa de conflictos bélicos pone en peligro la flora, fauna y nuestra propia supervivencia. Por ello, desde el 2001, la Asamblea General de la ONU declaró el 6 de noviembre como “Día para la prevención de la explotación del medio ambiente en la guerra y los conflictos armados”. La finalidad es sensibilizar a la población mundial acerca del impacto que genera acciones como estas.

La tala de bosques, la contaminación de pozos, la quema de cultivos y los animales sacrificados representan un riesgo para la humanidad y las otras formas de vida de nuestro planeta. Casi 1.500 millones de personas, es decir, más del 20% de la población mundial, viven en zonas afectadas por conflictos.

El agente naranja

Recordamos, por ejemplo, que entre 1961 y 1971 durante la guerra de Vietnam, el ejército de Estados Unidos roció 70 millones de litros de herbicidas muy poderosos, en particular el “agente naranja”. Su objetivo era destruir bosques para evitar que los Viet Cong encontraran escondites. Sin embargo, los efectos más allá de la extinción de la flora y la contaminación de productos agrícolas, se hallan aún en la población cuatro décadas después, con el nacimiento de bebés con deformidades terribles.

Agente naranja en Vietnam/ Foto: USAF

El primer ataque nuclear de la historia: Hiroshima

El 6 de agosto de 1945 Estados Unidos lanzó una bomba atómica en la cuidad de Hiroshima. Tres días después lanzó otra en Nagasaki. El saldo del ataque tuvo millones de muertes y destrucción de templos y edificios. Como consecuencia del bombardeo se mantuvo por años un efecto secundario mucho más perjudicial: la radiación. Esta sigue afectando a miles de personas, animales y plantas. Por ello, es normal ver en el lugar gente con malformaciones físicas o plantas con frutos amorfos.

Bomba en Hiroshima y Nagasaki/ Foto: La Vanguardia

Bosques de Afganistán

En los últimos años, Afganistán ha registrado tasas de deforestación de hasta un 95% tras décadas de conflictos. Además de los problemas sociales, ambientales y económicos se incluyen progresivas inundaciones, avalanchas y huaicos.

Siria sin agua

En la actualidad, Alepo  -capital económica de Siria- se divide en dos partes: la parte este controlada por los rebeldes y la parte oeste dominada por las fuerzas gubernamentales. Ambos utilizan el agua como arma de combate, dejando al resto del país sin este recurso. Los pobres no pueden comprar agua o comida, el dinero no les alcanza. Y el agua sucia que toman está generado diversas enfermedades que terminan siendo mortales.

Ciudad de Alepo/ Foto: Hispantv

  • El Estado Islámico incendió una fábrica de azufre y pozos de petróleo que provocaron humos tóxicos cerca de la ciudad de Mosul – Iraquí en el 2017. Esto ocasionó el envenenamiento de la población y la contaminación del ambiente.
  • En la República Centroafricana y la República Democrática del Congo, las poblaciones de elefantes han sido diezmadas.
  • En República Democrática del Congo, Sudán del Sur y Colombia grupos subversivos han provocado caza furtiva masiva, talas ilegales  y cría de especies invasoras.

Perú

Por otro lado, el Perú no es ajeno a estos problemas que afectan a la sociedad y medio ambiente. Según el  24° Observatorio de Conflictos Mineros en el Perú, seis de cada diez conflictos socioambientales en el Perú son mineros. La zona norte acumula el 32% seguida por el sur 31% y el centro 19%.

La propia explotación de los recursos naturales muchas veces es la causa de la guerra o conflicto armado, ya sea por su gran valor o por su escasez. Ello representa una amenaza crítica para los esfuerzos de conservación.

Esos fueron algunos datos históricos y contemporáneos que nos demuestra la importancia de proteger la biodiversidad de los efectos de las guerras y conflictos armados. Y es que, cuando se atenta al medio ambiente, la vida del hombre y de muchas especies también corren peligro. Años de enfrentamientos en todo el mundo ha generado pérdidas irreparables de recursos naturales y ecosistemas.

Proteger el medio ambiente es defender el mundo en el que vivimos y en el que nuestras futuras generaciones vivirán. El único legado valioso e irremplazable.

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