18Set

SEDAPAL, ESCUCHA MIS PLEGARIAS

                                        Recolecta de agua en San Juan de Lurigancho.- Fuente: Diario Gestión.

 

Los griegos tenían a Poseidón, los nórdicos a Agir y Njord, los aztecas a Tláloc, los romanos a Neptuno, los egipcios a Sobek y Hapi… Y podría seguir con otras deidades mitológicas en una extensa e interminable lista. Pero lo que busco es realizar una comparación entre el pasado y presente. El saber que antiguas civilizaciones o culturas rendían culto a estos dioses para obtener o no perder su favor y, de esta forma no padecer de agua. En tiempos actuales el peruano tiene a Sedapal como máxima entidad en la gestión y distribución de este elemento líquido tan preciado. Aunque su gestión deja mucho que desear.

Recuerdo por aquel verano del 2019, en enero para ser exacto —un verano muy abrasador e inclemente, para variar—, la ruptura de las tuberías de desagüe —en particular la tubería matriz del distrito— sorprendió a propios y extraños. Aquello conlleva a declarar al distrito en estado de emergencia. Ver como el agua residual transitaba a diestra y siniestra en las zonas más afectadas del distrito era terrible. Podría decir que la zona de Los Tusilagos parecía una pequeña Venecia o Zhouzhuang —en Italia y China, respectivamente—, pero con altos índices de contaminación medioambiental. Un lugar para no hacer turismo, siendo sincero. La gota que derramó el vaso fue el enterarme de que aquellas tuberías fueron instaladas por las «prestigiosas, pulcras e incorruptibles» empresas Odebrecht y Graña y Montero. ¡Con un demonio lo que faltaba! —dije—.

Una vez apaciguados los aniegos en San Juan de Lurigancho, se empezaron a realizar las obras de reparación y mantenimiento. Obras que sorprendentemente e irónicamente siguen hasta la fecha, Sedapal estima que las obras de reparación de alcantarillado culminará en noviembre de este año. Aunque sus avances probablemente se vean perjudicadas por los nuevos aniegos ocurridos el 4 de septiembre de este año. Nuevamente la tranquilidad de los vecinos y la normal distribución del agua está paralizada. ¡Otra vez me cortaron el servicio de agua! Hecho inconcebible, más aún en plena emergencia sanitaria. Si bien las cisternas son como ángeles en cuatro ruedas que llegan a tu auxilio, cabe recalcar que hay ausencia de un correcto abastecimiento. Asimismo, el clásico e inconfundible criollismo peruano se asoma para cobrar por brindarte agua. ¡Nunca faltan ese tipo de individuos, caramba! Recientemente ocurrió otro aniego por la zona de Canto Rey.

 

                               Comunicado oficial de Sedapal acerca del incidente. Fuente: Diario El Comercio.

 

La historia se repite. ¡Sedapal escucha mis plegarias y reforma tu gestión! Es hora de hacer cambios para un bien mayor. Aunque la calma vuelve con el parcial retorno de agua potable, ya no me sorprendería que ocurriese otro aniego en el transcurso del año.

Por otro lado, me pregunto: ¿Será intrínseco que las entidades públicas sean deficientes para siempre o es que estamos tratando con una pésima administración ejercida por sus altos funcionarios? El tema sobre la privatización de Sedapal se asoma nuevamente, un dilema que suena y suena con cada aniego que no solamente trae peste y suciedad, sino que, arrastra consigo problemas de gestión interna.

Según Sedapal, la empresa dará apertura a una mesa de diálogo con el «iluminado» gobierno de turno —integrantes que ni siquiera saben en dónde están parados—. También es importante fijar la mirada no solo en Sedapal, sino que otros concesionarios y empresas privadas tengan intervención directa o indirecta de lo que ocurre. Espero que la empresa sea más transparente con los temas que debatirán. Basta de tanta negligencia, pues se necesita una reestructuración interna a gritos.

Cierro opinión. ¡Hasta el próximo aniego, amigos!

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