31Jul

SOMOS LIBRES, SEÁMOSLO SIEMPRE

Estamos celebrando Fiestas Patrias después de 2 años de pandemia; aunque no sea lo mismo que antaño, el sentimiento patriota sigue intacto.

 

 

 

FIESTAS PATRIAS DIFERENTES. Una celebración sin la tradicional parada militar a la que muchos peruanos estábamos acostumbrados a presenciar año tras año; pero que no es impedimento para seguir con el fervor patrio. Fuente: La República

Redactado por: Marisela Rivera Medina

“Somos libres, seámoslo siempre, seámoslo siempre…” dice el estribillo de nuestro glorioso Himno Nacional del Perú. Después de 201 años, volvemos a rememorar ese hecho histórico que cambió nuestra vida como peruanos, a  sentirnos parte de una nación propia, con nuestras propias reglas, con nuestro propio orden interno, con un estado de derecho, con el respeto por nuestras facultades, partiendo de la más principal: la libertad.

Y es que esa palabra guarda un significado especial, desde el solo hecho de existir. Y que muchas veces ha sido mancillada. Incluso mucho después de haber sido “liberados” de España.

La independencia trajo consigo las ganas de reestructurarnos internamente, los caudillos empezaron a aparecer. El primer congreso del Perú fue testigo de ello. Sin embargo, los intereses siempre estuvieron a la sombra, más que el bienestar de sus ciudadanos que los eligieron como sus representantes.

Los gobernantes de nuestro país, que en su mayoría, eran productos de golpes de estado también no fueron ajenos a esos “intereses”. Nuestro Perú independiente, libre y soberano nunca fue tan libre, valga la redundancia, como reza el estribillo de nuestro himno.

El derecho de la mayoría no es de la minoría y viceversa. Un país multidiverso, tiene a cuestas sus propias libertades. Una cuestión filosófica que no se traduce en hechos.

Las ideologías y partidos que se gestaron alrededor de esta concepción de búsqueda y el logro del respeto de las libertades de todos, tuvo distintos matices; pero siempre con el mismo fin.

Partidos de derecha, izquierda, centro y sus variantes; cada elección se hacen presentes como opciones para ser representados en el congreso u otro cargo representativo (como el de  gobernar un país). Y nosotros como ciudadanos tenemos el  deber de acudir a las urnas y votar (uno de nuestros derechos que parte de la libertad) por una de esas posibilidades.

Hasta allí todo bien. Sin embargo, una vez que llegan a obtener un cargo público, gracias a nuestros votos, no cumplen con lo que muchas veces prometieron en campañas y en su juramento frente al congreso. Como se dice en criollo: “se les suben los humos”, o “el poder se les sube a la cabeza”.

El pueblo que tanto creyó en ellos se pone de lado cuando de sus intereses se trata.

Este año estamos viviendo unas Fiestas Patrias en condiciones diferentes a las que eran antes. Sombras de corrupción por todos lados se asoma en nuestro país. Partiendo desde el ejecutivo.Nuestro presidente nos ha defraudado una vez más después de múltiples intentos de darle una oportunidad de mejora para conducir el país.

“De una real mejora”, donde piense en el Perú que confió en él frente a la otra opción, que ya se sabía de antemano que tenía estragos de corrupción.

Castillo representó el año pasado la otra posibilidad para muchos que querían darle otro matiz al país. Que represente el derecho de las minorías. Que como hombre del interior del país, que tenía conocimiento de las taras en las demandas de la sociedad, sea el hilo conductor de la búsqueda de un nuevo rumbo para un país que siempre vio los intereses de un grupo y desdeñó los, de otros.

Tanto habló de lucha contra la corrupción, que no es capaz de hacerle frente a las investigaciones donde se le acusa de cometer actos similares. ¿A qué le teme? …Si dice no tener nada que ver.

Los actos hablan más que las palabras. Acusaron a su círculo más cercano de trabajo en palacio y a sus familiares en actos ilícitos y mágicamente desaparecieron, fugaron. La pasividad y lentitud por buscarlos es inaceptable. Y cuando uno de sus ministros del interior conformó una agrupación junto a la fiscal para lograr tal fin, lo destituyen.

¿Obstrucción? Más que evidente. Ministros que no daban la talla para el puesto, como el de salud o “agüita arracimada”, no tenía ni la más mínima idea de moverlo del puesto. No que decía que: “ministro que no trabaja se va a su casa”, pues hizo excepciones de vez en cuando.

El presidente dice muchas cosas que se contraponen con los hechos. Dice: “me allano a las investigaciones”, y al día siguiente palacio está cerrado y con candado incluído. “Tengo respeto por la prensa”, sin embargo no da entrevistas abiertas que permitan hacerle repreguntas, y sobre todo, que se enfrente a las miles de inquietudes que tienen sus ciudadanos por medio de ellos.

A estas alturas y como van las cosas, pareciera que nuestro presidente gobierna en un mundo paralelo, donde él cree que está haciendo bien las cosas.

En  el reciente discurso por 28 de julio, conmemorándose su primer año de gobierno dijo que la pobreza y la extrema pobreza se redujo. ¿Acaso no camina por las calles?

Si bien es cierto la pandemia, la guerra impensada entre Ucrania y Rusia y la crisis generalizada en el mundo, tras los dos primeros acontecimientos, son causales de graves problemas en materia económica no son determinantes para que nuestro país se encuentre en la situación que estamos viviendo.

Por parte del gobierno, no se ha visto la mínima idea de mejorar las cosas. Es como si el presidente y su equipo del ejecutivo quisieran dejar pasar las cosas por agua caliente. Pero, ¿por 4 años más?

Si realmente el presidente piensa en el país y quiere que este mejore, como es su deseo — y creo que todo gobernante al llegar al poder tiene la idea inicial de hacer ello— debería replantearse las cosas. A colación a esto, traigo la idea de la homilía del monseñor Castillo, donde sutilmente le invitaba a desprenderse del gobierno, poniendo de ejemplo a San Martín cuando dejó en manos de Bolívar al Perú.

¿Lo habrá entendido? Al parecer no. Minutos más tarde reafirmó su compromiso por seguir y concluir su mandato. Todo bien, ¿pero a qué costo? Al de muchos peruanos que poco a poco piden nuevas elecciones y que se vayan todos.

El congreso tampoco se salva de la opinión pública. Parte de la situación que vivimos es por responsabilidad de quienes lo conforman. De ver  por sus intereses y no poner por delante al país.

Nos encontramos en una encrucijada en estas celebraciones por  Fiestas Patrias. Un presidente y su equipo que no se quieren ir, y por el otro lado a un congreso que tampoco lo piensa hacer. Nadie quiere soltar ese poder que nosotros les concedimos.

¿Qué hacemos los peruanos entonces? ¿Esperar? ¿Seguir viviendo en el mundo paralelo de Castillo? ¿Esperar a que las investigaciones surtan efecto, y para cuando eso suceda, ya pasaron sus 4 años más de gobierno?…

La calle es la voz del pueblo, sin duda, pero nada podemos hacer si solo se protesta y se manifiesta por redes el descontento, si los que nos representan no hacen nada o siguen encubriendo actos corruptos.

Nosotros los elegimos para que nos representen ya sea en el ejecutivo o legislativo y lo que se quiere es que nos respondan. Ante esta crisis generalizada en este país del bicentenario, lo único que se exhorta es una salida constitucional que enrumbe y vuelva a empezar un nuevo capítulo en nuestra historia.

¡Pero ya! ¡Ya  no podemos esperar más!

Así como nos unimos en el deporte así debería de ser para transformar nuestro país y no seguir dándole rienda suelta a la corrupción, venga del lado que venga. ¡No lo merecemos!

Merecemos un Perú realmente libre y soberano, que vele por los derechos de todos y todas, que una puentes; y sobre todo, que tenga la valentía de decir: ¡Basta ya, es hora de cambiar nuestra historia!… ¡Volvamos a empezar!

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